CLV = valor medio del pedido x pedidos al año x años como cliente x margen brutoEl valor de vida del cliente (CLV o LTV) estima lo que vale un cliente para ti desde el primer pedido hasta el último. Medido como beneficio bruto, te dice cuánto puedes permitirte gastar para conseguir ese cliente.
El CLV cambia la forma de interpretar tus anuncios. Un primer pedido que solo cubre costes puede seguir siendo un buen negocio si los clientes vuelven. Las tiendas que venden productos que se gastan, como cosmética, café o suplementos, suelen planificar en función de esto.
Compara el CLV con el CAC, el coste de conseguir un cliente. Una regla práctica habitual es aspirar a un CLV de al menos tres veces tu CAC.
- Aumenta las compras repetidas con flujos de email, como los mensajes poscompra y de recuperación.
- Aumenta el AOV con packs y ventas adicionales.
- Retén a los clientes más tiempo con buenos productos, entregas rápidas y un servicio útil.
Errores habituales: usar los ingresos en lugar del beneficio, suponer que todos los clientes se quedan tanto como los mejores y basar el CLV en unos pocos meses de datos de una tienda nueva. Empieza con una estimación prudente y actualízala a medida que lleguen datos reales de repetición.