El retargeting, también llamado remarketing, consiste en dirigir publicidad a personas que ya te conocen: visitantes del sitio, personas que vieron un producto o lo añadieron al carrito, compradores anteriores, suscriptores de email o personas que interactuaron con tus publicaciones en redes sociales.

La mayoría de los visitantes se van de una tienda sin comprar en su primera visita. El retargeting les recuerda lo que miraron y les da un motivo para volver, por eso suele costar menos por venta que los anuncios dirigidos a personas que nunca han oído hablar de ti.

Funciona mediante un píxel de seguimiento o una conexión del lado del servidor en tu tienda, que indica a la plataforma publicitaria quién la visitó y qué hizo, y mediante las listas de clientes que subes.

  • Segmenta por intención: quienes abandonaron un carrito necesitan un mensaje distinto que quienes vieron una sola página.
  • Usa pruebas y respuestas a objeciones (reseñas, garantías, plazos de entrega) en lugar de repetir el primer anuncio.
  • Fija un periodo y vigila la frecuencia, para no perseguir a la gente durante meses.
  • Excluye a los compradores recientes, salvo que les ofrezcas algo nuevo.

Errores habituales: dedicar la mayor parte del presupuesto al retargeting, cuya audiencia se reduce en cuanto dejas de atraer visitantes nuevos, y atribuirle ventas que se habrían producido de todos modos. Los ajustes de privacidad de los navegadores y los dispositivos también hacen que las audiencias de retargeting sean más pequeñas que tu tráfico real.